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BEATO JOAQUÍN ROYO PÉREZ 29 de
octubre Autor: Jesus Marti Ballester |
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Ciento veinte mártires, obispos, presbíteros,
religiosos, religiosas de varias congregaciones, laicos, dos fundadoras, una
religiosa y Agustín Zhao Rong, mártires en China. ANUNCIO
DEL EVANGELIO EN CHINA El Evangelio se anunció en China en
el siglo V. En el VII, se erigió la primera iglesia. Bajo la dinastía Tang
(618-907) la comunidad de cristianos ya era floreciente. En el siglo XIII la
comprensión del pueblo chino y de sus culturas, que tuvieron notables
misioneros como Juan de Montecorvino, hizo que se pudiera dar impulso a la
primera misión católica en el «Reino del medio» con sede episcopal en Vejen. En la época moderna, a partir del
siglo XVI, cuando las comunicaciones entre Oriente y Occidente comenzaron a existir,
haya nacido en la Iglesia católica el deseo de llevar a este pueblo la luz
del Evangelio, para enriquecer el tesoro de tradiciones culturales y
religiosas tan ricas y profundas. Desde las últimas décadas del siglo
XVI, varios misioneros católicos fueron enviados a China. Para ello se eligieron
con gran esmero personas como Matteo Ricci y otros, teniendo en cuenta,
además de su espíritu de fe y amor, sus capacidades culturales y sus
cualidades en diversos campos de la ciencia, en especial de la astronomía y
las matemáticas. De hecho, gracias a estos y al aprecio que demostraron los
misioneros por el notable espíritu de investigación de los estudiosos chinos,
pudieron establecerse relaciones de colaboración científica muy provechosas.
Estas sirvieron también para abrir muchas puertas, incluso las de la corte
imperial, y para entablar relaciones muy útiles con personas de grandes
capacidades. La calidad de la vida religiosa de estos misioneros indujo a no
pocas personas de alto nivel a sentir la necesidad de conocer mejor el
espíritu evangélico. A finales del siglo XVI y primeros del XVII, fueron
numerosos los que, adquirida la debida preparación, pidieron el bautismo y
llegaron a ser cristianos fervientes, manteniendo su identidad de chinos y su
cultura. El cristianismo se vio como una realidad que no se oponía a los más
altos valores de las tradiciones del pueblo chino, ni se ponía por encima de
ellos, sino que los enriquecía con una nueva luz y una nueva dimensión. LIBERTAD
RELIGIOSA EN CHINA Gracias a las óptimas relaciones
existentes entre algunos misioneros y el mismo emperador K'ang Hsi, y a los
servicios que estos prestaron para restablecer la paz entre el «zar» de Rusia
y el «hijo del cielo», o sea el emperador, este promulgó en 1692 el primer
decreto de libertad religiosa, por el que todos sus súbditos podían seguir la
religión cristiana y todos los misioneros podían predicarla en sus vastos
dominios. Como consecuencia, la acción misionera y la difusión del mensaje
evangélico se desarrollaron notablemente y fueron muchos los chinos que,
atraídos por la luz de Cristo, pidieron recibir el bautismo. PERSECUCION Pero, desgraciadamente, la complicada
cuestión de los «ritos chinos» irritó al emperador K'ang Hsi, y preparó la
persecución, influenciada por la del Japón, que, de manera abierta o
solapada, violenta o velada, se extendió prácticamente con sucesivas oleadas
desde la primera década del siglo XVII hasta el siglo XX, matando a
misioneros y a fieles laicos y destruyendo no pocas iglesias FRANCISCO
FERNANDEZ DE CAPILLAS Los tártaros manchúes, invadieron la
región del Fujiany, y hostiles a la
religión cristiana, dieron muerte al beato Francisco Fernández de Capillas, sacerdote de los Dominicos.
Después de haberlo encarcelado y torturado, lo decapitaron mientras rezaba
con otros los misterios dolorosos del rosario. Ha sido reconocido por la
Santa Sede como protomártir de China. Fue beatificado junto con otros catorce
mártires por san Pío X el 2 de mayo del año 1909. En el siglo XVIII, otros cinco
misioneros españoles, también dominicos, fueron asesinados en una nueva ola de persecución iniciada en
1729 y con secuaces más encarnizados. Era la época de los emperadores
Yung-Cheng y de su hijo K'ien-Lung. Son: el obispo Pedro Sanz y Jordá, martirizado el 26 de mayo de 1747 en Fuzhou;
y los sacerdotes: Francisco Serrano
Frías (elegido obispo titular de Tipasa de Mauritania), y Joaquín Royo
Pérez, naTURAL DE Hinojosa (Teruel) Joaquín Royo nació en septiembre de
1691 y recibió el hábito dominicano en Valencia. A los 21 años, aún no era
sacerdote, viajó a Manila, Filipinas, en 1712 y en 1715 y entró en China,
donde desarrolló su apostolado durante 33 años. Para evitar mayores
vejaciones a los cristianos por parte de los perseguidores que lo buscaban,
le aconsejó el obispo Pedro Sans, que se entregara a los que le perseguían, y
lo hizo por obediencia heroica en 1746. Murió el 28 de octubre de 1748, como
los otros compañeros, asfixiado. Una vez muerto fue quemado su cuerpo. Era de una extraordinaria piedad
y de gran eficacia apostólica. León XIII el 14 de mayo de 1893 lo elevó a los
altares. Le rogamos por su diócesis natal, Teruel, para que interceda ante el
Señor por los méritos de su martirio para que envíe vocaciones sacerdotales y
de almas consagradas a su tierra, tan necesita de trabajadores a su mies. |
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Jesus
Marti Ballester |