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TIEMPO DE PASCUA VIGILIA PASCUAL ESPERAR EN SILENCIO Autor: Jesus Marti Ballester |
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Sola está la Esposa y
amargamente llora... El Esposo ennegrecido en el
sepulcro está. ¿Qué será de la Esposa? Sin sentido ya la vida de la
Esposa. ¿Qué será? ¡Pobre Esposa! Sola quedas. Llora, Esposa, que el Esposo muerto está. ¿Con qué la consolaremos, si el tesoro de su amor muerto está? ¡Pobre Esposa! ¡Qué pena me das! áloes silvestres, alhelíes morados, Llagas adorables, Corazón traspasado, ¡yo quiero verte! velemos ante el muerto con ojos escocidos y rodillas
dolientes. Monte Calvario inmenso; océano con Jonás en el vientre; el silencio
trágico... la esperanza enciende, esperanza de la vida que, de un momento a otro, matará a la
muerte. "Al mirar vieron que la piedra estaba corrida y
eso que era muy grande. Entraron en el sepulcro y vieron un joven sentado a
la derecha, vestido de blanco: "¿Buscáis a Jesús el Nazareno, el
crucificado? No está aquí. Ha resucitado. Mirad el sitio donde le
pusieron" Marcos 16,1. "Encontraron corrida
la piedra del sepulcro. Y entrando no encontraron el cuerpo del Señor
Jesús" Lucas
24,1. Con la resurrección de
Cristo, el Padre rompe el silencio y expresa su juicio sobre la acción de
Cristo, y naturalmente sobre quienes le crucificaron. Estos son algunos de
los textos que leemos en la Vigilia Pascual. 2. La
primera consecuencia de la resurrección de Jesús fue la reunificación del
grupo de los discípulos. La pequeña comunidad no sólo se había disuelto por
la crucifixión de Jesús, sino también por el miedo a sus enemigos y por la
inseguridad que deja en un grupo la traición de uno de sus integrantes. Hay
que recomponer el cántaro recogiendo uno a uno los pedazos. 3. Las
mujeres, encabezadas por la Magdalena, no se resignaron a convertir a Jesús
en un recuerdo lejano. Lo continuaban buscando, aunque fuera en el sepulcro.
Afortunadamente, descubrieron que el Maestro, que les había enseñado a vivir
como hijos de Dios, no estaba muerto. Él continuaba convocándolos en torno al
evangelio y los llenaba de su espíritu. Y se animaron a volver a reunir al grupo
en Galilea. Donde todo había comenzado y podía volver a empezar. 4. Venían
todos con el corazón destrozado por la desesperanza, la rabia y 5. La
fuerza del Resucitado preside y guía la comunidad peregrina y pecadora. Si
ella sabe mantener viva la presencia de Jesús Resucitado, se mantendrá viva y
fuerte aun en medio de las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios.
El cristiano no debe tener miedo a nada ni a nadie; pues su destino no es la
muerte, sino Para
nosotros es una fuente de esperanza y de alegría, pues la Escritura nos
asegura que lo que Dios hizo con Jesús lo hará con nosotros: un día se
acercará a nuestra tumba y nos dirá lo mismo que le dijo Jesús a un muchacho
muerto: "Hijo, soy yo quien
habla: levántate". Así también
resucitaremos nosotros. 6. Se lee
la historia de dos monjes que habían pasado su vida imaginando como sería la
vida eterna después de Pero no
tenemos que esperar a encontrarnos con la Trinidad después de nuestra muerte,
sino que tenemos que encontrarla en este mundo; y no fuera de nosotros, sino
en nuestro interior. Esta es la
meta más profunda que por desgracia alcanzan pocos cristianos en este mundo,
y sin embargo debería estar al alcance de todos nosotros. Todos, en esta
tierra, deberíamos ser peregrinos en marcha, como en un éxodo, hacia la
Trinidad. 7. Hemos
leído los tres textos de los evangelios que nos relatan el hecho del
encuentro de las mujeres con el sepulcro de Jesús vacío. Pero ellas aún no
creen en la Resurrección. La certeza de la Resurrección de Jesús no se basa,
pues, sobre el sepulcro vacío, sino sobre un encuentro con Cristo vivo.
Marcos nos relata que el joven vestido de blanco, después de serenar a las
mujeres para que no se asusten, les dice que están buscando a Jesús donde no
está. A Dios hay que buscarle donde está: En la Eucaristía, en la Iglesia y
en los pobres, que somos todos. 8. Dijo el
Papa en la Basílica del Santo Sepulcro: Resplandeciente con la gloria del
Espíritu, el Señor Resucitado es la Cabeza de la Iglesia, su Cuerpo Místico.
Él la sostiene en su misión de proclamar el Evangelio de la salvación a los
hombres y mujeres de todas las generaciones, ¡hasta que vuelva en gloria! 9. Desde
este lugar, donde primero se dio a conocer la Resurrección a las mujeres y
luego a los apóstoles, yo insto a todos los miembros de la Iglesia a renovar
su obediencia al mandato del Señor de llevar el Evangelio hasta los confines
de 10. La fe
descansa no sobre un sepulcro vacío, sino sobre un encuentro con Cristo vivo,
como el que tuvo Agustín, cuando la voz del niño le invitó en el huerto:
"Tolle, lege",
a abrir el libro de la Palabra de Dios y a leerlo. O como el que tuvo Santa
Teresa, ante la imagen de Cristo muy llagado. O el que ella misma tuvo
cuando, leyendo las Confesiones de San Agustín, le pareció que aquella voz se
le dio a ella. Hasta que el cristiano no tiene un encuentro con Cristo vivo,
seguirá viviendo en 11. Que el
Señor nos de su llamada en esta noche al recibirle en la Eucaristía
resucitado. JESUS MARTI
BALLESTER |
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Jesús Marti Ballester |