FIESTA DE LA VIRGEN DE FATIMA
13 de mayo de 2000
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UNA SEÑORA MAS BRILLANTE QUE EL
SOL
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BEATIFICACION DE FRANCISCO Y JACINTA, LOS
PASTORCITOS DE FATIMA
SI LA IGLESIA ACEPTÓ EL MENSAJE
DE FÁTIMA ES PORQUE ÉSTE CONTIENE LA MISMA VERDAD Y EL
MISMO LLAMAMIENTO QUE EL DEL EVANGELIO. Juan Pablo II
1. "¿Quién es ésta
que se asoma como el alba, hermosa como la luna y límpida como el
sol, terrible como escuadrón a banderas desplegadas? Cantares 6,10.
"Arrepentíos, que ya llega el
reinado de Dios" Mateo 3,2.
"Velad y orad para no caer en la tentación.
El espíritu está pronto, pero la carne es débil" Mateo"
Mateo 26,41.
2. El 13 de mayo de 1981, festividad de
la Virgen de Fátima, el Papa sufrió un atentado en Roma.
Desde entonces la imagen de la Virgen de Fátima tiene en su corona
la bala que fue extraída del vientre de Juan Pablo II. El 13 de
junio de 1994 el Papa, reunido en Roma con los Cardenales de todo el mundo,
dijo: «A mí se me ha dado comprender, de modo especial, el
mensaje de la Virgen de Fátima; la primera vez el 13 de mayo de
1981 en el momento del atentado a la vida del Papa, y después de
nuevo hacia final de la década de los ochenta con ocasión
del hundimiento del comunismo en los países del bloque soviético.
Pienso que se trata de una experiencia bastante transparente para todos».
3. Hemos contemplado estos últimos
años el desmantelamiento imprevisto del marxismo en los paises del
Este europeo, sojuzgados por él durante 73 años. Se ha cumplido
hasta el último ápice la profecía de la Señora
de Fátima: Rusia se convertirá. Por fin mi Corazón
Inmaculado triunfará. Hay que entender la conversión de Rusia,
en su carácter de atea y beligerante contra Dios y la religión,
no en una conversión individual de cada persona, que esa no se da
ni en Roma.
4. El caso es que aparte de la apertura
de los templos y catedrales, hay datos significativos como el de la felicitación
de Vladimir Putin, recién elegido Presidente de Rusia, al archimandrita
Ioann Krestyankin, quien el pasado 11 de abril, se encontró con
la sorpresa de recibir una expresiva carta del presidente, en su noventa
cumpleaños. El archimandrita Ioann, monje en el Monasterio de las
Cuevas Pskov, cercano a la frontera con Estonia, atrae la devoción
de muchos ortodoxos que lo consideran un monje que ha recibido el don del
discernimiento espiritual. «Su vida -dice el presidente Putin en
su carta- es un ejemplo de una gran y auténtica actividad y un sincero
servicio a la Iglesia Ortodoxa Rusa, de un esfuerzo por reforzar la fe
y el espíritu de nuestro pueblo». «Todos los rusos ortodoxos-añade-
le conocen y le aman. Seguramente gracias a maestros como usted, Rusia
está retornando a sus raíces espirituales y morales».
El ha sobrevivido a la represión comunista contra la Iglesia y a
los rigores de la vida ascética, como subraya Putin. Es la primera
vez en su vida que los medios de comunicación rusos se ocupan de
él. El mensaje de felicitación de Putin es un hecho extraordinario,
pues desde el zar Alejandro III y Nicolás II, que felicitaron al
santo Ioann de Kronshtadt, que murió en 1908, ningún «starets»
había recibido una felicitación oficial. El monasterio del
archimandrita Joann, ha sido el centro espiritual de la vida ortodoxa no
oficial en la URSS. Hasta su anexión a la Unión Soviética,
en 1940, pertenecía al territorio de Estonia, y permaneció
abierto durante el período comunista. El archimandrita Ioann dio
su bendición a todos aquellos que preferían la tortura, la
privación y los campos de trabajos forzados, a la sumisión
a las autoridades ateas.
5. En el año 1917 se implantó
en Rusia la dictadura del comunismo materialista y ateo de carácter
estatal. Lenín y Troski pensaban y ambicionaban dominar el mundo
formando un supremo estado totalitario y ateo. Caida Rusia en sus garras,
su plan se dirigía a conquistar España y Portugal para, dede
allí, dominar toda Europa. El año anterior, 1916, Dios comenzó
también a trazar su estrategia. Y así como para la Encarnación
envió a un ángel, para anunciar este plan envió a
Aljustrel, en Fátima, al Angel de Portugal, para preparar a los
instrumentos de sus planes, que eran tres humildes pastorcitos, Jacinta,
Francisco y Lucía, de 7, 8, y 10 años. Cuando nació
Jesús, ¿a qué reyes famosos suscitó el Señor,
para que le adorasen? Es el mismo Evangelio quien nos responde: «Había
en la región unos pastores...» (Lc. 2, 8).
6. Fátima, 1917. Cristo quiere
enviar a su Madre para dar un mensaje al mundo. ¿Quién lo
recibirá? El plan de Dios sobre los hombres no ha variado: «Yo
te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque ocultaste
estas cosas a los sabios y discretos y las revelaste a los pequeñuelos»
(Mt. 11,25). Lucía, la mayor, diez años, es la última
de los seis hijos de Antonio y Maria Rosa dos Santos. Francisco, primo
de Lucía, nueve años, es hijo de Pedro Marto y Olimpia de
Jesús. Jacinta, siete años, hermana de Francisco,
son los más pequeños de once hermanos. No son santos de leyenda:
en su nacimiento ni hubo voces ni señales misteriosas, ni amor
a la soledad, ni seriedad impropia de la niñez. Niños sanos
y robustos, crecidos en el campo, eran poco inclinados a visiones enfermizas.Tímidos
y alegres, como hijos del pueblo humilde. Ninguno de los tres sabía
leer ni escribir. Tienen sus virtudes... Carecen de malicia, son
puros y sencillos de corazón. Con la franqueza y la confianza de
la niñez: «¿De qué país es usted?»,
le preguntarán a la visión celeste. Obedientes y amantes
de sus padres: sólo una fuerza sobrenatural podrá atraer
a Lucía hacia el prado de las apariciones, contra la prohibición
de su madre. Tienen sus defectos. Como todos los niños, son
naturalmente inclinados al egoísmo y a la comodidad. Ninguno de
ellos ha nacido santo. Francisco revela siempre un carácter varonil,
muy fuerte, en ocasiones violento. Jacinta, la pequeña de la casa,
está acostumbrada a los mimos y pequeños caprichos de niña
consentida.
7. RELATO DE LAS APARICIONES, DIRIGIDO
POR SOR LUCÍA AL OBISPO DE LEIRÍA
—Hay muchos libros sobre Fátima,
le preguntan a Lucía los dos Cardenales que la entrevistaron. ¿Cuál
recomienda como el más auténtico? ¿Sus propias memorias?—Sí,
hay muchos libros. Yo no los tengo todos: Mis memorias continúan
siendo el libro más correcto, a pesar de contener algunos errores
de fechas y lugares, porque originalmente, no tenía la intención
de que las memorias fueran publicadas. Voy a seguir pues el relato de Lucía,
que después de muertos los dos videntes más niños,
Lucía, carmelita ya en Coimbra, presentó a petición
del Obispo de Leiría, Don Alberto Cosme do Ameral, una Relación
que nos importa recordar en esta importante efeméride. Estas memorias
de Sor Lucía son el relato más correcto y auténtico
de las apariciones de Fátima:
8. UN ANGEL PRECURSOR PREPARA A LOS TRES
PASTORCITOS.
Primera aparición: «Soy el
Angel de la Paz».
En el verano de 1916, en la semicueva del
Cabeço.«Soy el Angel de la Paz», les saludó,
y después rezó con ellos: «Dios mio, creo, adoro, espero
y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan,
no te aman».
9. Me parece, dice Lucía, que el
ánge1 se nos apareció por primera vez, en la primavera de
1916, en nuestra Loca de Cabezo. Subimos la pendiente en busca de abrigo,
y después de merendar y rezar allí, comenzamos viendo sobre
los árboles que se extendían en dirección al oriente,
una luz más b1anca que 1a nieve, en forma de un joven transparente
más brillante que un cristal herido por los rayos del sol. Estábamos
sorprendidos y medio absortos. No decíamos ni una sola palabra.
Al llegar junto a nosotros, dijo:—¡No temáis! Soy el Angel
de la paz. Orad conmigo.Y arrodillándose en tierra inclinó
la frente hasta el suelo. Llevados por un movimiento sobrenatural, le imitamos
y repetimos las palabras que le oímos pronunciar: —Dios mío,
yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen,
no adoran no esperan y no te aman. Después de repetir esto
por tres veces, se levantó y dijo:—¡Orad así! Los Corazones
de Jesús y de María están atentos a la voz de vuestras
súplicas. Y desapareció. La atmósfera de lo sobrenatural
que nos envolvía, era tan intensa que casi no nos dábamos
cuenta de la propia existencia, permaneciendo en la posición en
que el ángel nos había dejado, repitiendo siempre la misma
oración. La presencia de Dios se sentía tan inmensa e íntima
que no nos atrevíamos a hablar. El día siguiente todavía
sentíamos el espíritu envuelto en esa atmósfera que
sólo muy lentamente fue desapareciendo.
10. Segunda aparición: «Soy
el Angel de Portugal.
La segunda aparición fue en medio
del verano, en esos días de tanto calor cuando íbamos con
nuestros rebaños a media mañana a casa para volver a llevarlos
a media tarde. Pasamos las horas de la siesta a la sombra de los árboles
que rodeaban el pozo, en la quinta llamada Arneiro, que pertenecía
a mis padres, y de repente vimos al mismo Angel junto a nosotros. — ¿Qué
hacéis? ¡ Orad! ¡ Orad mucho! Los Corazones de Jesús
y de María tienen sobre vosotros designios de misericordia. Ofreced
constantemente al Altísimo oraciones y sacrificios.—¿Cómo
nos hemos de sacrificar?—En todo lo que podáis, ofreced un sacrificio
como reparación por los pecados con que El es ofendido, y por la
conversión de los pecadores. Atraed así sobre vuestra patria
la paz. Yo soy el Angel de la Paz, el Angel de Portugal. Sobre todo aceptad
y soportad con sumisión el sufrimiento que el Señor os envíe.
Estas palabras del Angel se grabaron en nuestro espíritu como una
luz que nos hacía comprender quién era Dios; cómo
nos ama y quiere ser amado; el valor del sacrificio y cómo le agrada;
cómo por atención a él, convertía a los pecadores.
Por eso, desde ese momento, comenzamos a ofrecer al Señor, todo
lo que nos mortificaba, mas sin pensar en buscar otras mortificaciones
y penitencias, sino las de pasarnos horas seguidas postrados en tierra,
repitiendo la oración que el Angel nos había enseñado.
11. Tercera aparición: El
Angel de la Eucaristía.
Fue en octubre, cuando ya no íbamos
a pasar las horas de siesta a casa. Dice Lucía: Como ya dije en
el escrito sobre Jacinta, pasamos de la Preira, pequeño olivar de
mis padres, a la Lapa, dando vuelta a la vertiente del monte por el lado
de Aljustrel y Casa Velha. Rezamos allí nuestro rosario y la oración
que la primera Aparición nos había enseñado. Estando
allí, se nos apareció por tercera vez, llevando en su mano
un cáliz y sobre él una Hostia, de la cual caían dentro
del cáliz, algunas gotas de Sangre. Dejando el cáliz y la
Hostia suspendidos en el aire, se postró en tierra y repitió
tres veces la oración:—Santísima Trinidad, Padre, Hijo y
Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo
Cuerpo, Sangre, Alma y divinidad de Jesucristo, presente en todos los sagrarios
de la tierra, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias
con que es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sacrado Corazón
y del Corazón Inmaculado de María, te pido la conversión
de los pobres pecadores. Después, levantándose, tomó
de nuevo en la mano el cáliz y la Hostia, y me dio la Hostia a mí
y lo que contenía el cáliz lo dio a beber a Jacinta y a Francisco,
diciendo al mismo tiempo: —Tomad y bebed el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo,
horriblemente ultrajado por los hombres ingratos. Reparad sus crímenes
y consolad a vuestro Dios. De nuevo se postró en tierra y repitió
con nosotros tres veces más la misma oración "Santísima
Trinidad" y desapareció.
12. La fuerza de la presencia de Dios era
tan intensa que nos absorbía y nos aniquilaba casi del todo. Parecía
privarnos hasta del uso de los sentidos corporales durante mucho tiempo.
En los días siguientes actuábamos bajo ese poder sobrenatural.
Por dentro sentíamos una gran paz y alegría que dejaban al
alma completamente sumergida en Dios. Pero era grande el agotamiento físico
que nos sobrevino.
13. No sé por qué las apariciones
de Nuestra Señora producían en nosotros efectos muy diferentes.
La misma alegría íntima, la misma paz y felicidad, pero en
vez de este abatimiento físico, nos invdía una cierta agilidad
expansiva; en vez de ese aniquilamiento en la divina presencia, exultábamos
de alegría; en vez de la dificultad en el hablar, un cierto entusiasmo
comunicativo.
14. Yo sentía la necesidad de guardar
silencio, sobre todo de algunas cosas. En los interrogatorios sentía
la inspiraciór íntima que me sugería las respuestas
que sin faltar a la verdad, descubriesen lo que por entonces debía
ocultar. En este sentido me queda sólo una duda: "Si no debía
haberlo dicho todo en el interrogatorio canónico". Pero no siento
escrúpulo por haber callado, porque entonces no tenía aún
conocimiento de la importancia de ese interrogatorio. Lo tomé, pues,
por uno de tantos a los que estaba habituada. Sólo extrañé
la orden de jurar. Mas como era el confesor quien me lo mandaba y yo juraba
la verdad, lo hice sin dificultad. No podía sospechar en aquel momento,
lo que el demonio iba a sacar de allí para atormentarme más
tarde con un sin fin de escrúpulos. Pero ¡gracias a Dios!,
ya todo pasó. Hay todavía otra razón que me confirma
en el pensamiento de que hice bien en callar. En el transcurso de aquel
interrogatorio canónico, uno de los interrogadores, el Sr. Dr. Marqués
de los Santos opinó que podía ampliar la lista de sus preguntas,
y comenzó a profundizar un poco. Antes de contestar, con una simple
mirada pregunté al confesor. El me sacó del apuro respondiendo
por mí. Recordó al interlocutor que se pasaba de los derechos
que se le habían concedido. Dios me iba inspirando que aún
no había llegado el momento por El designado.
15. Día 13 de mayo de 1917. Primera
aparición de la Virgen.
Era una señora más brillante
que el sol.
En Cova de Iría, a tres kilómetros
de Fátima, el 13 de mayo de 1917. La Señora parecía
tener entre 15 y 18 años; llevaba un vestido blanco hasta los pies,
cerrado el cuello con un cordón de oro; un manto blanco la cubría
desde la cabeza; las manos juntas y un rosario entre ellas...«Ni
triste, ni alegre, sino seria». La Señora busca víctimas.
Una vez prometido el cielo a los tres pequeños, les dijo: «¿Queréis
ofreceros a Dios para soportar todo el sufrimiento que a El plazca enviaros
como un acto de reparación, por todos los pecados con los que El
es ofendido y para pedir por la conversión de los pecadores?».
—Sí, queremos.
Cuenta Lucía: Estando jugando con
Jacinta y Francisco, en lo alto de la pendiente de Cova de Iría,
haciendo una pared alrededor de una mata, vimos de repente algo como un
relámpago.—Es mejor que nos vayamos a casa —dije a mis primos—,
está relampagueando; puede haber tormenta.—Pues, si. Y comenzamos
a bajar la cuesta, llevando las ovejas hacia la carretera. Al llegar a
la mitad de la pendiente, muy cerca de una encina grande, vimos otro relámpago,
y habiendo dado algunos pasos adelante, vimos sobre una encina una Señora,
vestida toda de blanco, más brillante que el sol, esparciendo luz
más clara e intensa que un vaso de cristal lleno de agua cristalina,
atravesado por los rayos del sol más ardiente. Nos paramos sorprendidos
por la Aparición. Estuvimos tan cerca que nos quedamos dentro de
la luz que la rodeaba o que Ella esparcía. Tal vez a metro y medio
de distancia, más o menos. Entonces Nuestra Señora nos dijo:—1No
tengáis miedo! No os quiero hacer ningún mal.—¿De
dónde es Vd? —le pregunté.—Soy del Cielo. —¿Y qué
es lo Vd. quiere?—Vengo a pediros que vengáis aquí seis meses
seguidos, el día 13, a esta misma hora. Después os diré
quién soy y qué quiero. Después volveré aquí
otra vez.—Y ¿yo también iré al Cielo?—Sí, irás.
—Y ¿Jacinta? -También.—Y ¿Francisco? También;
pero tiene que rezar muchos rosarios. Entonces me acordé de preguntar
por dos muchachas que habían muerto hacía poco. Eran mis
amigas y venían a mi casa a aprender a tejer con mi hermana mayor.—¿María
de las Nieves ya está en el Cielo?—Sí, está. Me parece
que debía tener unos dieciséis años.—Y ¿Amelia?—Estará
en el Purgatorio hasta el fin del mundo. ¿Queréis ofreceros
a Dios para soportar todos los sufrimientos que El quiera enviaros, en
reparación de los pecados con que El es ofendido y de súplica
por la conversión de los pecadores?—Sí, queremos. -Tendréis
que sufrir mucho, pero la gracia de Dios os dará fuerza. Al decir
estas últimas palabras abrió por primera vez las manos comunicándoles
una luz tan intensa como reflejo que de ellas despedía, que penetraba
en el pecho y en lo más íntimo del alma, haciéndonos
vernos a nosotros mismos en Dios, más claramente que nos vemos en
el mejor de los espejos. Entonces por impulso íntimo, caímos
de rodillas y repetíamos íntimamente: "Oh Santísima
Trinidad, yo te adoro, Dios mío; yo te amo en el Santísimo
Sacramento. Pasados los primeros momentos, Nuestra Señora añadió:
—Rezad el Rosario todos los días para alcanzar la paz en el mundo
y el fin de la guerra. En seguida comenzó a elevarse serenamente,
subiendo en dirección de levante, hasta desaparecer en la inmensidad
del espacio. La luz que la circundaba parecía que abría el
camino a través de los astros. Los relámpagos no eran propiamente
relámpagos, sino el reflejo de una luz que se aproximaba. Al ver
esta luz decíamos a veces que veíamos venir a Nuestra Señora;
pero a Nuestra Señora propiamente sólo la distinguíamos
en esa luz cuando estaba ya sobre la encina.
16. 13 de junio de 1917. Día de
San Antonio.
Segunda aparición.
Lucía encontró en su casa
—visitada por el dolor y la miseria— incomprensión y dureza. Los
dos primos en la suya, que vivían con desahogo, despreocupación
y escepticismo. Aquí se me ocurre una importante consideración.
La Señora quiere que Lucía propague la devoción al
Inmaculado Corazón de María, y la destina a un convento de
clausura, y no a una activa de predicación y de contactos con masas
de fieles. ¿No está ocurriendo como con la Patrona de las
Misiones, Santa Teresa del Niño Jesús, recluida en un convento
de clausura? ¿No nos está interpelando a los que hemos convertido
el ministerio apostólico en activistas, en gestores y en ejecutivos?
Dice Lucía: Después de rezar
el Rosario con Jacinta y Francisco y con unas cincuenta personas que estaban
presentes, vimos de nuevo el reflejo de que se aproximaba y en seguida
a Nuestra Señora sobre la encina, igual que en mayo.—Usted ¿qué
quiere?— le pregunté.—Quiero que vengáis aquí el día
13 del mes que viene; que recéis el Rosario todos los días
y que aprendáis a leer. Después os diré lo que quiero.—Quería
pedirle que nos llevase al Cielo.—Sí, a Jacinta y Francisco los
llevaré en breve. Pero tú te quedarás aquí
más tiempo. Jesús quiere servirse de ti para darme a conocer
y amar. El quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado
Corazón.—¿Me quedo aquí solita?—No, hija ¿sufres
mucho? No te desanimes. Yo nunca te dejaré. Mi Inmaculado Corazón
será tu refugio y el camino que te conducirá hasta Dios.
La Virgen abrió las manos y nos comunicó, por segunda vez,
el reflejo de esa luz inmensa. En ella nos veíamos como sumergidos
en Dios. Delante de la palma de la mano derecha de Nuestra Señora
había un corazón coronado de espinas que parecían
estar clavadas en él. Comprendimos que era el Inmaculado Corazón
de María, ultrajado por los pecados de la humanidad, que pedía
reparación.
17. Tercera aparición
Día 13 de julio de 1917.
El 13 de julio, había presentes
unas cuatro mil personas. La Señora declara que tiene el mundo en
sus manos. Hasta 25 años más tarde no se conoció
el contenido fundamental de esta aparición, La visión
del infierno que fué acompañada con estas palabras: «Veis
el infierno donde van a parar las almas de los infelices pecadores. Para
salvarlos Dios desea establecer en el mundo la devoción del Inmaculado
Corazón. Si así se hace, se salvarán muchas almas
y habrá paz. La guerra va hacia su fin. Terminará el 1918.
Pero si el mundo continúa ofendiendo a Dios, otra guerra peor comenzará
en el pontificado de Pío XI». La segunda guerra mundial comenzará
en 1939. «Para prevenir esto vengo a pedir la consagración
de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión de reparación
de los cinco primeros sábados. Si se escuchan mis ruegos, Rusia
se convertirá y habrá paz. Si no es así, ella esparcirá
sus errrores a través del mundo, provocando guerras y persecuciones
de la Iglesia».Un secreto aún desconocido. Después
añadió: «Al final triunfará mi Inmaculado Corazón.
El Santo Padre consagrará Rusia a mí y se le concedederá
al mundo un cierto período de paz». En ese mes Francisco y
Jacinta tuvieron sendas visiones sobre el Papa. Francisco le vió
llorando y a la multitud tirándole piedras e insultándole.
Jacinta, rezando con mucha gente ante una imagen del Corazón de
María.
18. Dice Lucía: Momentos después
de haber llegado a Cova de Iría, junto a la encina, entre numerosa
multitud del pueblo, estando rezando el rosario, vimos una vez más
el rayo de luz y enseguida a Nuestra Señora sobre la encina.—¿Qué
es lo que quiere de mí?, pregunté.
—Quiero que vengáis aquí
el día 13 del mes que viene; ¡continuad rezando el Rosario
todos los días en honor de Nuestra Señora del Rosario, para
obtener la paz de mundo y de la guerra, porque sólo Ella lo puede
conseguir.—Quisiera pedirle que nos diga quién es; que haga un milagro
para que todos crean que Vd. se nos aparece.—Continuad viniendo aquí
todos los meses. En octubre diré quién soy y lo que quiero
y haré un milagro que todos verán para creer. Nuestra Señora
dijo que era preciso rezar el rosario para alcanzar las gracias durante
el año y continuó:—Sacrificaos por los pecadores y decid
muchas veces, en especial cuando hiciereis algún sacrificio: "Oh
Jesús, es por tu amor, por la conversión de los pecadores
y en reparación de los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón
de Maria". Al decir estas últimas palabras, abrió las manos
como en los meses pasados. El reflejo parecía penetrar en la tierra,
y vimos como un mar de fuego: sumergidos en este fuego a los demonios y
a las almas, como si fuesen brasas transparentes y negras o bronceadas,
con forma humana, que fluctuaban en el incendio, llevadas por las llamas
que salían de las mismas juntamente con nubes de humo, cayendo hacia
todos los lados, semejante al caer de pavesas en los grandes incendios,
sin peso ni equilibrio, entre gritos y gemidos de dolor y desesperación,
que horrorizaban y hacían estremecer de pavor. A la vista de esto
di aquel "ay", que dicen haberme oído. Los demonios se distinguían
por sus formas horribles y asquerosas de animales espantosos y desconocidos,
pero transparentes como negros carbones en brasa. Asustados y como para
pedir socorro, levantamos la vista hacia Nuestra Señora que nos
dijo entre bondad y tristeza:—Habéis visto el infierno, adonde van
las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas, Dios quiere establecer
en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si hacéis
lo que os digo se salvarán muchas almas y habrá paz. La guerra
va a terminar. Pero si no dejan de ofender a Dios, en el pontificado de
Pío XI comenzará otra peor. Cuando viereis una noche iluminada
por una luz desconocida, sabed que es la señal que Dios os da de
que va a castigar al mundo por sus crímenes por medio de la guerra,
del hambre y de persecuciones de la Iglesia y del Santo Padre.—Para impedirlo,
vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón
y la comunión reparadora de los primeros sábados. Si se atienden
mis peticiones, Rusia se convertirá y habrá paz. Si no, esparcirá
sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones de la Iglesia.
Los buenos serán martirizados; el Santo Padre tendrá que
sufrir mucho; varias naciones serán aniquiladas. El Santo Padre
me consagrará Rusia, que se convertirá y será concedido
al mundo algún tiempo de paz. En Portugal se conservará siempre
la fe, etc... Esto no lo digáis a nadie. A Francisco sí,
se lo podéis decir.—Cuando recéis el Rosario decid después
de cada misterio:¡Oh Jesús mío, perdónanos,
líbranos del fuego del infierno, lleva todas las almas al Cielo,
principalmente las más necesitadas! Seguía un instante de
silencio, y pregunté:—Usted ¿no quiere nada más?—No.
Hoy no quiero nada más.Y como siempre, comenzó a elevarse
hacia el oriente, hasta desaparecer en la inmensa distancia del firmamento.
19. Cuarta aparición
13 de agosto de 1917.
Ocurrida el 19 de agosto hacia las cuatro
de la tarde, en Valinhos, por haber sido secuestrados los niños
el día 13, por el Administrador de Ourem. Fué una visita
de consuelo. Les inculcó la oración por los pecadores: «Muchas
almas van al infierno porque no tienen a nadie que se sacrifique y ruegue
por ellas». Hemos de destacar que Juan, que ha muerto el 7 abril
de este año a los 94 años, no creía en las apariciones.
Habla Lucía: Llevando las ovejas
en compañía de Francisco y de su hermano Juan a Valinhos,
y sintiendo que algo sobrenatural se aproximaba y nos envolvía,
sospechando que Nuestra Señora se nos iba a aparecer y teniendo
pena de que Jacinta se quedase sin verla, pedi a su hermano Juan que fuera
a llamarla. Como no quería ir, le ofrecí veinte centavos,
y allá se fue corriendo. Entonces, sigue Lucía, vi con Francisco,
el reflejo de la luz, y habiendo llegado Jacinta, un instante después
vimos a Nuestra Señora sobre una encina. ¿Qué es lo
que quiere Vd.?—Quiero que sigáis yendo a Cova de Iría el
día 13; que continuéis rezando el rosario todos los días.
El último día haré un gran milagro para que todos
crean. Y tomando un aspecto más serio dijo:—Rezad, rezad mucho,
y haced sacrificios por los pecadores, pues van muchas almas al infierno
por no tener quien se sacrifique y pida por ellas.Y como de costumbre comenzó
a elevarse al cielo.
20. Quinta aparición
13 de septiembre de 1917.
Asistieron treinta mil personas. Fué
visita de dirección espiritual. Les recomendó amorosamente:
«Dios está contento con vuestros sacrificios, pero no desea
que durmáis con la soga, llevadla sólo durante el día».
21. Dice Lucía: Al aproximarse la
hora fuí allí con Jacinta y Francisco, entre numerosas personas
que apenas nos dejaban andar. Las entradas estaban abarrotadas de gente.
Todos nos querían ver y hablar. Allí no había respetos
humanos. Numerosas personas y hasta señoras y caballeros, consiguiendo
romper por entre la multitud que alrededor nuestro se apiñaba, venían
a postrarse de rodillas delante de nosotros, pidiendo que presentásemos
a Nuestra Señora sus necesidades. Allí aparecían todas
las miserias de la pobre humanidad, y algunos gritaban hasta de lo alto
de los árboles y de las paredes adonde subían para vernos
pasar. Diciendo a unos que sí y dando la mano a otros para ayudarles
a levantarse del polvo de la tierra, así íbamos andando,
gracias a algunos caballeros que nos iban abriendo camino por entre la
multitud. Cuando ahora leo en el Evangelio esas escenas tan encantadoras
del paso del Señor por Palestina, recuerdo éstas, que tan
niña todavía, el Señor me hizo presenciar en esos
pobres caminos y carreteras de Aljustrel a Fátima y a Cova de Iría.
Y doy gracias a Dios, ofreciéndole la fe de nuestro buen pueblo
portugués. Y pienso: Si esta gente se humilla así delante
de tres pobres niños, sólo porque a ellos se les ha concedido
misericordiosamente la gracia de hablar con la Madre de Dios, ¿qué
no harían si viesen delante de sí al propio Jesucristo? Llegamos
por fin a Cova de Iría, junto a la encina y comenzamos a rezar el
rosario con el pueblo. Poco después vimos el reflejo luz y en seguida
a Nuestra Señora sobre la encina: Continuad rezando el rosario para
alcanzar el fin de la guerra. En octubre vendrá también Nuestro
Señor, Nuestra Señora de los Dolores y del Carmen y San José
con el Niño Jesús para bendecir al mundo. Dios está
contento con vuestros sacrificios pero no quiere que durmáis con
la cuerda. Llevadla sólo durante el día. En octubre haré
el milagro para que todos crean. Y comenzando a elevarse desapareció
como de costumbre.
22. Sexta aparición
Día 13 de octubre de 1917.
«SOY NUESTRA SEÑORA DEL
ROSARIO». Ante 70.000 personas de toda clase, edad y condición,
venidas desde todos los puntos de Portugal, les dice su nombre: «Soy
Nuestra Señora del Rosario. Que continúen rezando el rosario
todos los días. La guerra va a terminar...». En 1914. Y especifica
la quintaesencia de su misión: «Es necesario que corrijan
sus vidas y pidan perdón por sus pecados». Y con suma tristeza:
«Que no ofendan más a Dios, demasiado ofendido».El
cielo bendice a la tierra. Al desaparecer la Señora, en el propio
resplandor que provenía de sus manos abiertas, aparecieron tres
cuadros, símbolos de los misterios gozosos, dolorosos y gloriosos.
El primero fué visto por los tres; los otros dos solamente por Lucía.
La Sagrada Familia. San José y el Niño bendijeron al mundo,
tres veces. La Virgen de los Dolores con su Hijo al lado. Cristo también
bendecía. Nuestra Señora del Carmen, coronada Reina del cielo
y del mundo, con su Hijo Niño sobre las rodillas. La señal
celestial. El milagro: la danza de 10 minutos del sol. Se le
vió girar rápidamente como una gigantesca rueda de fuego.
Se detuvo un momento, y giró de nuevo con una velocidad vertiginosa,
irradiando haces de llamas rojo sangre. Finalmente, la esfera ígnea,
pareció temblar, estremecerse y después arrojarse precipitadamente
en ingente zigzag hacia la multitud. La impresión: Al principio
se oyó un tremendo grito de terror: «¡Señor,
sálvanos! Cuando el sol se normalizó, resonó otra
exclamación de asombro y alegría: ¡Milagro!.. He aquí
a María, enfrentada con el poder de las tinieblas, en una lucha
cuyos triunfos y derrotas están condicionadas a nuestra conversión
y arrepentimiento.
23. Dice Lucía: Salimos de casa
bastante temprano, contando con las demoras del camino. Había masas
de gente. Caía una lluvia torrencial. Mi madre, temiendo que fuese
aquel el último día de mi vida, con el corazón partido
por la incertidumbre de lo que iba a suceder, quiso acompañarme.
Por el camino se repetían las escenas del mes pasado, más
numerosas y conmovedoras. Ni el lodo en los caminos impedía a esa
gente arrodillarse en la actitud más humilde y suplicante. Llegados
a Cova de Iría, junto a la encina, llevada por un movimiento interior,
pedí a la gente que cerrase los paraguas para rezar el rosario.
Poco después vimos el reflejo de la luz y en seguida a Nuestra Señora
sobre la encina.—¿Qué es lo que usted quiere?—Quiero decirte
que hagan aquí una capilla en honor mío; que soy la Señora
del Rosario; que continúen siempre rezando el rosario todos los
días. La guerra va a acabar, y los militares volverán en
breve a sus casas. Es necesario que se enmienden; que pidan perdón
de sus pecados; —y tomando un aspecto más triste—, No ofendan más
a Dios Nuestro Señor que está ya muy ofendido. Y abriendo
las manos, las hizo reflejarse en el sol. Y mientras se elevaba, continuaba
el reflejo de su propia luz proyectándose en el sol. He aquí,
señor Obispo, el motivo por el cual exclamé que mirasen al
sol. Mi fin no era llamar la atención del pueblo, pues ni siquiera
me daba cuenta de su presencia. Sólo lo hice, llevada por un movimiento
interior que me impulsaba a ello. Desaparecida Nuestra Señora en
la inmensa distancia del firmamento, vimos al lado del sol a San José
con el Niño, y a Nuestra Señora, vestida de blanco, con un
manto azul. San José con el Niño parecían bendecir
el mundo con unos gestos que hacían con la mano en forma de cruz.
Poco después, desvanecida esta Aparición, vimos al Señor
y a Nuestra Señora que me daba la idea de que era Nuestra Señora
de los Dolores. Nuestro Señor parecía bendecir al mundo,
de la misma forma que San José. Se desvaneció esta Aparición
y me parecía ver todavía a Nuestra Señora en forma
semejante a Nuestra Señora del Carmen.
24. He aquí, Excmo. y Rvmo. señor
Obispo, la Historia de las Apariciones de Nuestra Señora en Cova
de Iría en 1917. Siempre que por algún motivo tenía
que hablar de ellas, procuraba hacerlo con las mínimas palabras
con la intención de guardar para mí sola lo más íntimo
que tanto me costaba manifestar. Mas como es de Dios y no mío, y
El ahora, por medio de V. E. Rvdma. me lo reclama, ahí va. No pocas
personas se han mostrado bastante admiradas por la memoria que Dios se
dignó darme. Por una bondad infinita, la tengo bastante privilegiada,
en todos los sentidos. Pero en estas cosas sobrenaturales, no es de admirar,
porque se graban en el espíritu de tal forma que casi es imposible
olvidarlas. Por lo menos el sentido de las cosas que indican, nunca se
olvida, a no ser que Dios quiera también que se olvide.
25. LA ACTITUD DE LOS NIÑOS QUE
VAN A SER CANONIZADOS
Cada día se levantan temprano, porque
hay que sacar las ovejas a los prados, entre las encinas. Las vigilan y
juegan, juegan mucho..., y rezan, pero muy deprisa: «Dios te salve
Maria — Santa María. Dios te salve Maria — Santa María».
Así todos los días, hasta el 13 de mayo de 1917. Ante la
Señora demuestran amor y confianza, porque les ha dicho que
viene del cielo. Nada malo puede hacerles.«¿Iremos nosotros
al cielo?». Nunca vacilan en presentarle las peticiones que les han
recomendado. Son generosos. La Señora les ha pedido que se
ofrezcan víctimas por la salvación del mundo, y ellos aceptan
y se mortifican voluntariamente para consolar al Señor ofendido.
Y sobre todo rezan mucho. Lo dan todo. La obsesión
de Francisco es la ingratitud de los pecadores a Cristo. Un día
la sed le atormenta. No ha probado el agua en toda la jornada. Lucía
le presenta un vaso: « No quiero beber!, quiero sufrir por la conversión
de los pecadores y para consolar a Jesús afligido». Jacinta
se ha ofrecido ya como víctima por los pecados del mundo. Le duele
horriblemente la cabeza: «¡No puedo más!, decid a aquellas
ranas, a aquellas cigarras, a aquellos grillos, que se callen un poco».
«¿No quieres sufrir esto por los pecadores?», le pregunta
Francisco. «Sí... quiero..., dejadles cantar". No les bastan
las persecuciones, la sed y las privaciones. Cada día inventan una
nueva mortificación: frotarse con ortigas, ceñirse una soga
a raíz de la carne... Darán hasta la vida, si es preciso.«Os
freiremos vivos», les amenazan. «Ofreceremos este sacrificio
por la conversión de los pecadores», responde Francisco. «No
salgáis a la calle, quieren mataros». «¿Y qué?
—responde Jacinta— quiero tanto a Jesús y a la Virgen..., así
iremos más pronto con ellos». Y sin embargo, siguen siendo
tres niños. La gracia no destruye la naturaleza. Nunca abandonarán
del todo sus juegos, aunque ya rezan los rosarios con las avemarías
completas.Y Jacinta, la pequeña mártir, llora cuando sabe
que va a morir. No por temor, sino porque: «quisiera.., ver a mamá».—Ya
no se pertenecen. Están transformados en Cristo. Las apariciones
han terminado. Pero ellos han de continuar su vida de víctimas.
Sin el consuelo de ver a la Señora.Tres pobres niños realizando
una labor de titanes. Francisco y Jacinta saben que morirán pronto.
Se lo ha dicho la Señora. Pero Francisco antes deberá
rezar mucho. Y él tiene prisa en marcharse: «Vamos a jugar
—le dicen— después rezaremos el rosario». «¿Después?
—replica Francisco— ahora y después, ¿no os acordáis
de que la Virgen me dijo que antes de ir al cielo tengo que rezar muchos
rosarios?».
26. La llamada de Dios. Francisco
ya ha rezado todos los rosarios. En su lecho de muerte entrega a Lucía
la soga que nunca le abandonó. Sólo tiene un deseo: recibir
la Primera Comunión. Y con el Señor en el alma muere exclamando:
« ¡Qué hermosa luz !». Era el 4 de abril de 1919.
Jacinta alcanza el martirio que tanto ansiaba. Su pecho es una pura
llaga. La sed la atormenta, ella no quiere calmarla. Ella, la niña
mimosa de antes, sabe que morirá completamente sola. Y acepta. Lejos
de su tierra y de sus padres, en la sala de un hospital de Lisboa, muere
el 20 de febrero de 1920. ¿Y Lucia? La Virgen la guarda como
testimonio viviente de su mensaje.Y muerta para el mundo, es religiosa
en un monasterio de clausura de Carmelitas Descalzas en Coimbra. En 1917
había muchos poderosos. El Señor buscó la debilidad.
En 1917 habla muchos sabios. El Señor quiso la sencilla ignorancia
de unos niños. 27. En 1917 —como ahora— se desprecia a los pequeños
e insignificantes. Pero María los considera dignos de recibir su
mensaje. Una vez más se cumplen las palabras de Cristo (Mt. 11,
25), y las de San Pablo: «La sabiduría de este mundo es necedad
ante Dios» (1 Cor. 3, 19). Estando todo el mundo en guerra (la primera
guerra mundial 1914-1918), y Lenín preparando la revolución
comunista (1917), con los hombres marcados por una vida y unas costumbres
paganas, la Virgen Nuestra Señora interviene en los acontecimientos
del mundo por medio de tres pastorcitos: Lucía, Francisco y Jacinta.
Francisco y Jacinta serán inscritos en el libro de los Beatos por
el Santo Padre Juan Pablo II, el día de hoy.
28. La revista mensual católica
portuguesa «Christus» editada en Lisboa por el grupo editorial
«Semanario» publicó en el numero 11, de marzo, la primera
entrevista que ha concedido en su vida la hermana Lucía, única
superviviente de los tres videntes de Fátima. El padre Luis Miguel
Cruz, director de «Christus», profesor universitario y periodista,
ha obtenido esta primicia mundial. Hicieron esta entrevista a la hermana
Lucía en el convento del Carmelo de Coimbra los cardenales Antony
Padiyara, de Ernaculam (India), y Ricardo Vidal, de Cebú (Filipinas).
El padre Luis Miguel Cruz, director de «Christus», ha autorizado,
expresamente, a ABC, la publicación íntegra de la entrevista,
que se publicará también en el libro titulado «Lucía,
la última vidente de Fátima" (ABC.DOMINGO 1-3-98). El Cardenal
indio y el filipino preguntan a Lucía:—¿La consagración
de Rusia, hecha de acuerdo con la petición de Nuestra Señora
el día 13 de junio de 1929 fue concretada por el Papa Juan Pablo
II el día 25 de marzó de 1984?—Sí. La consagración
había sido hecha parcialmente. El Papa Pío XII la hizo el
día 31 de octubre de 1942, pero faltaba la unión con todos
los obispos del mundo. El Papa Pablo VI me preguntó si con esto
se cumplía la petición de Nuestra Señora. Yo le dije
que no y le expliqué que cada obispo tenía que estar presente
en su propia diócesis y no reunidos todos juntos en un sólo
lugar, porque la consagración era una llamada a la unión
del pueblo de Dios. En 1982, el actual Papa hizo la consagración
en Fátima.—¿Y la hermana estaba presente?—Sí, pero
a esta consagración también faltó la unión
con todos los obispos. Después, en 1984, el Papa Juan Pablo II invitó
a todos los obipos para que se unieran con él y participaran en
la consagración que se realizó el 25 de marzo. El Papa ordenó
que se unieran los obispos al Santo Padre durante el acto de la consagración
a la imagen de Nuestra Señora de Fátima, en el Santuario
de Fátima. La mayoría de los obispos estaban unidos al Papa
en ese acto. El pueblo de todo el mundo, cada diócesis, estaba unida
a los obispos y, los obispos, al Papa. Esta consagración fue la
gran unión del pueblo de Dios. Esto fue lo que contribuyó
a que la consagración fuese aceptada por Nuestra Señora y
evitó una guerra atómica». Lucía afirma
que no puede revelar el tercer secreto de Fátima sin permiso del
Papa. Entonces, ni yo sabía lo que era Rusia. Nosotros pensábamos
que era una mujer muy mala. La conversión de Rusia ¿no es
interpretada como la conversión del pueblo al catolicismo?—Nuestra
Señora nunca dijo eso. El hecho es que en Rusia el poder comunista
y ateo impedía al pueblo practicar su fe. Las personas tienen ahora
la posibilidad de escoger individualmente si se quedan como están
o si se convierten. Ahora son libres para escoger, y de hecho están
sucediendo muchas conversiones y, aquel hombre en Rusia, sin saberlo, fue
un instrumento de Dios para la conversión.—¿Gorbachov?—Sí.
Cuando visitó al Santo Padre, en Roma, se arrodilló a sus
pies pidiendo perdón por todos los delitos que había cometido
en su vida.-¿Y la paz mundial? ¿Eso significa qué
ahora no habrá más guerras en el mundo? -Nuestra Señora
nunca habló de ninguna guerra civil o política, sino de las
dos guerras mundiales, y la última fue la mayor en la historia del
mundo, porque hasta entonces el hombre no poseía armas tan sofisticadas
para matar. Se trataba de una guerra contra Dios, una guerra del demonio,
del ateismo, de los apóstatas y contra los judíos, que también
siguen siendo el pueblo escogido de Dios. Al margen de estas dos guerras,
en el mensaje de Fátima, Nuestra Seeeñora menciona sólo
guerras de herejía, ateismos.y apostasías. —¿Dios
y Nuestra Señora, todavía quieren que la Iglesia revele el
tercer secreto de Fátima? El tercer secreto no es para ser revelado.
Es sólo para el Papa y la jerarquía inmediata de la Iglesia.
Y para quien él decida confiarlo. — ¿Puede decirnos el tercer
secreto? -No lo pienso decir. Sólo el Santo Padre puede autorizar
a que se hable sobre eso.-¿El tercer secreto tiene que ver con el
Concilio Vaticano 11?—No puedo contestar.—¿Hay alguna referencia
al tercer secreto en las Sagradas Escrituras?—Nuestra Señora no
mencionó ningún texto de las Sagradas Escrituras.—¿El
tercer secreto de Fátima no estará en el Apocalipsis, capítulos
8 y 12?—Nuestra Señora no dijo que estuviera en el Apocalipsis.—¿El
Santo Padre puede revelar el tercer secreto?—El Papa puede revelarlo si
quiere, pero yo le aconsejo que no lo revele. Si él decide hacerlo,
le aconsejo que tenga mucha prudencia.—¿La hermana Lucía
continúa teniendo apariciones de Nuestra Señora?—Qué
curiosos... No puedo decirlo.—Hoy en día las personas sólo
hablan del cielo o del infierno. Algunos sacerdotes predican que el infierno
sólo existe en la imaginación y que el diablo es una cosa
inventada para los adultos...—El infierno es una realidad. Es un fuego
sobrenatural y no físico, y no puede ser comparado al fuego que
arde, de madera o de carbón, ni a esos fuegos que acostumbran a
encender por ahí en los bosques. Continúen predicando sobre
el infierno porque Nuestro Señor mismo habló del infierno
y está en las Sagradas Escrituras. Dios no condena a nadie al infierno.
Dios dio a los hombres la libertad de escoger, y Dios respeta esa libertad
humana -¿Qué estudios tiene?—Sólo tengo estudios elementales.
No hice estudios superiores. —Cuando trabajamos para la Virgen dejamos
de estar adormecidos y despertamos reparando que el mal está creciendo...
Esto es natural. Dios está ayudando a todos los que estaban adormecidos.
Dios y la Virgen nos ayudarán. Para mí es una satisfacción
muy grande esperar la paz. Los apostolados marianos están fortalecidos
y preparados para la lucha. El Reino de Dios es un ejército que
lucha y los que luchan son los que vencen. El propío Cristo tuvo
que luchar una gran batalla y ésta no es una batalla más
pequeña.—¿Sin Dios el hombre es pobre?.—¡Todo lo que
puedo decir es que Dios es grande! ¡Dios es muy grande! Y la Virgen
Santísima, su mensajera, manifiesta su poder de varias formas. Nosotros
somos muy pequeños, pero Dios ha de ayudarnos. Ojalá Nuestra
Señora continúe ayudándonos y guiando nuestras acciones,
porque sin Ella somos muy pobres. Dios es misericordioso. Nosotros cumplimos
su misión. La misión que él nos confió.—¿La
paz en el mensaje de Fátima es una paz mundial e instantánea?—La
referencia a la paz debe ser entendida como paz o alivio de los errores,
una paz que en un momento dado estaba obstruida por los errores del comunismo
ateo. Estaba escrito que «Rusia esparcirá sus errores por
el mundo provocando guerras, persiguiendo a la Iglesia…, muchos serán
mártires o martirizados, algunas naciones serán aniqulladas»-.
Pero por fin, después de todo esto, «el Santo Padre ha de
consagrarme a Rusia», dijo la Virgen. ¡Pero no dijo cómo!
De qué forma. La paz a la que la Virgen se refería
en la profecía se refiere a las guerras y persecuciones que los
errores del comunismo ateo estaban causando en todo el mundo. La paz no
es una milagrosa paz mundial, sino una paz sólo en relación
a las guerra de los errores promovidos por Rusia en el mundo entero. El
ateísmo es todavía el mayor instrumento utilizado por el
demonio en nuestros días, porque es un grave pecado contra Dios,
que niega su propia existencia dando paso a la práctica de toda
una variedad de actos diabólicos como el aborto. El ateísmo
es lo que más condena. Y la mayor herejía que existe,
parte del comunismo ateo. Podía haber un comunismo que no fuese
ateo...Las guerras que existen ahora prácticamente no son de ateísmo,
sino civiles. Las personas luchan por el poder. Las guerras que hoy existen
en el mundo son civiles y no mundiales. Es algo que existe normalmente.
A pesar de que todavía existe el ateísmo, creo que ya no
es aquel que quería destruir la fe, la Iglesia de Dios y todo lo
sobrenatural... Todo lo referente al materialismo parte del ateísmo,
del marxismo.. Por ejemplo, la Virgen dice que las guerras que se producen
podrían ser evitadas a través de la oración y del
sacrificio. Esta es la razón por la que Nuestra Señora pidió
la Comunión reparadora mediante la consagración a Ella. Las
personas esperan que las cosas sucedan en un espacio de tiempo personal
e inmediato. Fátima todavía está en su tercer día.
El triunfo es un proceso contínuo. Nos encontramos en el período
pos-consagración. El primer día fue el período de
las apariciones; el segundo, el periodo pos-apariciones, pre-consagración.
La semana de Fátima aún no ha terminado. Y yo no podré
llegar a ver la semana entera. Fátima no ha hecho más que
comenzar, ¡cómo va a terminar todo tan pronto!—¿El
rosario es el arma espiritual más importante? -Sí. En estos
días, cuando el demonio está tan activo, debemos rezar
el rosario.—Con la consagración del mundo en 1984, hecha
por el Papa Juan Pablo II, ¿se evitó una guerra nuclear en
1985?—Estuvimos casi a punto de una guerra nuclear debido a la la confrontación
entre los Estados Unidos y Rusia. El mundo entero estuvo suspenso,
pero, de un momento a otro, cuando en el Santo Padre hizo la consagración,
los proyectos de guerra se transformaron en proyectos de paz. ¡Esto
no es normal! ¡Las armas que estaban siendo fabricadas dejaron de
serlo y los proyectos de extinción se transformaron en proyectos
de libertad!- La consagración de 1984 evitó una guerra atómica
(nuclear) que hubiera ocurrido en 1985. Pero se debe trabajar para Dios
porque ahora que este peligro ya no existe, el demonio se está levantando,
despertando de su sueño y está trabajando contra Dios y todas
sus obras.—El materialismo ¿está invadiendo el mundo entero?
-—Desde el principio de este mundo ambicioso existe la idea de que este
bienestar es más y mejor que los otros y de que se lucha para ser
mejor que los otros…; hermano contra hermano, pero eso ha sido desde el
principio del mundo, este es un mal de la humanidad. Como terminó
el comunismo ahora sigue el materialismo. Antes las personas no podían
comprar nada. El materialismo es muy malo…Las personas deberían
desear más las cosas de Dios, más que las cosas materiales.
Esta lucha siempre existió. Hasta el punto de que el comunismo es
lo que se separó del materialismo para convertirse en lo que puede
destruir a la humanidad y al mundo, apoyado en la ciencia. Con la ciencia
moderna tomaron el camino de la destrucción, conduciendo a la humanidad
a las guerras atómicas. Por esto Dios ordenó al Santo Padre
que hiciese la consagración, y por eso se cumplieron las palabras
de la Virgen.—¿Cuál es el mensaje de la hermana para este
mundo confuso de hoy?—Quien no está con el Papa no está con
Dios; y quien quiera estar con Dios tiene que estar con el Papa.—¿Cuál
es el consejo que nos da?—Recen, recen, continuamente. Es mi consejo para
todo el mundo. |