DOMINGO DE RAMOS
EL REY DE ISRAEL
1. "¡Bendito el que viene como rey, en nombre del Señor!" Lucas 19,28. Hoy es el domingo de los olivos, de los ramos de olivo, del monte de los olivos. El Olivo es Cristo, el Unico que conoce el horror de la pasión, aplastado como una oliva en el molino de la cruz, y también la gloria de la resurrección. El pueblo y los niños le aclaman: "¡Hossanna!". El domingo de las Palmas. Un triunfo anticipado. Pero el mismo pueblo, algunas horas después, gritará: "¡Crucifícalo!" Lucas 23,21.
También Pedro, que dice que está dispuesto a morir por él Lucas 22,33, después lo niega Lucas 22,57. En medio de todo, Cristo es el Maestro-Siervo-Hijo, que pide a su Padre el consuelo: "Si es posible, pase de mí este cáliz" Lucas 22,42.
2 "A pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango, y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse a la muerte de cruz" Filipenses 2,6. Contra la actitud de Adán que quiso ser "como Dios" desobedeciendo, Jesús no alardea de ser Hijo de Dios, y se somete a la voluntad del Padre, obedeciendo su designio hasta morir en cruz. Cuando esté clavado en la cruz le tentarán que demuestre que es Dios bajando de la cruz, pero no sucumbe y continúa siendo un hombre cualquiera. Era la mejor y la mayor prueba de que era Dios. Que era el AMOR. Sólo el amor se hace debilidad. Sólo el AMOR, en su infinidad de amor, es capaz de amar hasta sumegirse en el vientre de la ballena de la muerte para que todos a los que ama, no sufran la muerte. "Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por los amigos"(Jn 15,13). Y ese es Dios. Porque sólo El es el AMOR TOTAL, y los demás amores son parciales, es decir no son DIOS. Querer verlo todo claro, nos abruma. Confesemos que estamos en el misterio, y que por muchas explicaciones y razones que busquemos, siempre nos tendremos que poner de rodillas en la nube del no saber.
3. A Pedro le había dicho: "Cuando te conviertas, confirma a tus hermanos" Lucas 22,32. Cuando te conviertas de tus errores, dudas, huídas, existencia gris y mediocre, adocenamiento y egoismo, al amor verdadero, confirma a tus hermanos. Ayúdales a ser sólidos, confiados en el amor eterno del Padre, amantes de la vida, acogiendo con humor los roces y fricciones diarios, serenos en los vaivenes del mundo cambiante; dales la mano para vivir juntos la vida eterna que brotará del sepulcro en la mañana de Pascua. Lleva al convencimiento a tus hermanos de que la comunidad que vas a presidir, vivificada por el Espíritu Santo, no va a ser una empresa en la que vosotros vais a ser los representantes en los lugares de distribución, sino una comunidad de amor y de servicio y de entrega, que ha de caminar siempre influenciada por los dones del Espíritu Santo. Comunidad de oración y amor, y no de funcionarios a tiempo limitado y señalado. Enséñales a no ambicionar la escalada de puestos, como en las sociedades humanas.
3. En la procesión de las palmas y los Ramos aclamamos la Resurrección por anticipado. Todo lo que va a ocurrir en la celebración litúrgica de la Semana Santa, está lleno de esperanza, porque la muerte va a ser vencida. Cuenta Antonio Burgos en su delicioso libro SEVILLA EN CIEN CUADROS, que escuchó la mejor explicación de la Resurrección a un evangelista anónimo, cuando respondió a un forastero extrañado: "El sevillano ha visto muchas veces esta película de la Pasión desde que era chico. Y sabe que acaba bien, que acaba con la Redención y con la Resurrección... Nuestra Resurrección son las palmas del Domingo de Ramos, porque nos sabemos el final de la película..."
4. "He deseado enormemente comer esta pascua con vosotros". Iluminada por estas palabras, la pasión ya no es una fatalidad que se abate sobre un Jesús abandonado e indefenso, sino que se convierte en un momento del camino de ascenso al Padre. Crucificado por los hombres, Jesús muere porque quiere y así se nos puede entregar todo El en su cuerpo y su sangre, como alimento de vida eterna.
5. "Padre, si es posible, aparta de mí este cáliz"... Jesús ha penetrado en la soledad de la tentación, donde desaparecen todas las palabras y no queda más que una infinita sensación de ahogo y de fracaso: "Me muero de tristeza" (Mt 26,38). Ahora, cumpliendo él la voluntad del Padre, nos invita a seguir su camino.
6. "Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, sino por vosotras y por vuestros hijos" (Lc 23,28). Jesús, dejando de pensar en sí mismo, consuela a las mujeres que lloran, y las invita a la conversión, a llorar los pecados propios, y los de los hijos, y los del pueblo, y los de los extraños.
7. "Padre, perdónalos, porque no saben lo que se hacen"... Se dirige al Abbá. El que está en la cruz, el que ha fracasado, aprentemente, pide perdón para todos.
8. "Hoy estarás conmigo en el paraíso". El que durante toda su vida ofreció la salvación a todos, acosado ya por la muerte, la ofrece y otorga al ladrón. Jesús no se va solo al paraíso del Padre. Con él van los que le aceptan, los perdidos y los pobres, los bandidos y los pecadores. Los que no han encontrado salvación en la tierra, y le piden: "Acuérdate de mí". "Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha, y lo libra de sus angustias"(Sal 117,5).
6 "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu". Cuando Jesús muere, SE HACE UN GRAN SILENCIO QUE inunda el universo, porque se apaga LA PALABRA que nos decía la grandeza del mundo y del hombre y del AMOR. Pero en ese silencio y en esa muerte, se desvela el sentido de la vida: el mundo se oscurece, el sol se apaga, el velo del templo, que separaba los pueblos, se rasga. Es verdad. Pero sobre la ruína de aquel mundo, se implanta el cimiento de la vida nueva: Jesús que sube al Padre. La muerte que hasta ahora era una derrota, se ha convertido en el verdadero camino de la plenitud definitiva y total. La cara profunda y oculta de lo que hemos visto en el monte Calvario, es la Resurrección y la Ascensión. Que ahora vamos a re-presentar en la celebración del memorial vivo de la Eucaristía.
JESUS MARTI BALLESTER.
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